Solsticio de verano y luna llena en capricornio del 22 de junio del 2024, acoger y sostener

Esta semana nos adentramos en un cambio de energía, de géminis a cáncer, del aire al agua, del movimiento a la interioridad. Primero entra venus el 17 de junio seguida de mercurio y del sol el día 20 marcando así la culminación de las horas de luz y el solsticio de verano en el hemisferio norte. Y seguidamente la luna llena en capricornio el día 22. Cerraremos también esta temporada cáncer con otra luna llena en capricornio en el mes de julio, o sea que habrá 2 lunas llena en capricornio, 2 cierres potenciados después por la vuelta de Plutón en capricornio de septiembre a noviembre, un cierre a nivel de la vivencia respeto a la autoridad, del padre, de las estructuras, de los limites de las responsabilidades, del trabajo, de los mandatos. Concluyendo una etapa de nuestra vida que empezó en el 2008 con la entrada de Plutón en capricornio. Por eso hablamos ahora de una fase de transición ya que planetas transpersonales que se quedan muchos años en un signo van a cambiar todas estos años de signo pero lo hacen de una forma lenta.. Neptuno pasara en Aries, Urano a Géminis en el 2025 y Plutón en acuario definitivamente a finales de este año. Son cambios colectivos muy importantes en el proceso de desarrollo de la humanidad y en la manera que nos afecta cada uno individualmente.
La entrada del sol en cáncer ilumina y potencia todo lo relacionado con nuestro mundo interior, nuestra intimidad, nuestras emociones, nuestros lazos afectivos, nuestro hogar, nuestra familia, a estar parte nuestra que busca ser cuidada, que se siento vulnerable y necesita también a la vez protegerse para que el proceso de gestación interna se pueda llevar a cabo en un lugar seguro. En este “útero”, nos estamos desarrollando como persona, para integrar quien somos, darle forma a nuestra conciencia y este proceso de metabolización de su identidad se hace desde su gran sensibilidad a las personas cercanas, a los sueños, a las imágenes, a la naturaleza. Una conciencia que se expresara posteriormente con la energía de leo que la sigue. La energía de cáncer nos hace buscar la pertenencia, este lugar y entorno seguro que nos puede acoger para poder desarrollarse con seguridad. Por eso su regente es la luna que nos habla de nuestras necesidades a nivel emocional, lo que nos hace sentir bien, a gusto y protegido, nuestro refugio, los lazos afectivos. Esta energía llevada al extremo, nos conecta con el narcicismo y el adulto que sigue reclamando atención y cuidados como si fuera un niño, el encierre en un mundo imaginario donde todas nuestras necesidades queden satisfechas, donde somos el centro del mundo quedándonos atrapados en nuestro propio reflejo dependiente de la mirada del otro que debería de cubrir estas necesidades transformando esta protección en un cierre que no permite entrar y salir donde recreamos desde nuestro mundo imaginario, este mundo simbiótico donde seguimos conectados al cordón de la madre. La energía de cáncer permite a la persona construirse desde la mirada afectiva del otro pero si no integra la energía de enfrente, de capricornio sigue esperando que el mundo rige alrededor de el.
En esta luna llena, la luna se opone al sol en el signo de capricornio, una posición bastante incomoda ya que capricornio nos lleva a la otra polaridad, al padre, al afuera, a los limites, a la responsabilidad, la autonomía, al trabajo, la soledad equilibrando así la energía de cáncer para que podamos volvernos nuestros propias padres, hacernos cargo de nuestras emociones, de nuestras necesidades, el poder desarrollar una estructura sobre la que cual podamos sostenernos. Así con esta luna llena, el sol envía su luz en la casa donde este el grado1’07 de capricornio, en la luna para que podamos asumir nuestra responsabilidad con nosotros mismos. Lo que abra puede resultar desagradable ya que nos pone en contacto con una energía solitaria, aislada, fría y al mismo tiempo tan necesaria para tener la autonomía de tomar nuestras propias decisiones, ser dueños de nuestra vida, ser nuestra propia autoridad. Es un trabajo sobre la mirada del padre, del reconocimiento, de la posición social, del estatus, del trabajo, de la autoridad. Saturno, regente de la energía de capricornio, Cronos en la mitología, es el que castra a Uranos, separando así el cielo de la tierra, representando todos los limites con los que tropezamos en la vida para ayudarnos a crecer y nos quedarnos atrapado en el vientre sino poder madurar a través de esos limites que nos permiten ir cogiendo forma, definirnos, salir de una mirada mas centrada en el ombligo para ver nuestra responsabilidad también con el colectivo, con la sociedad, con lo que aportamos. Poder salir del reflejo para asumir quien somos y darnos una estructura que nos permita asumirnos. La luz del sol en cáncer nos permite adentrarnos en nosotros mismos, mirar nuestro niño interior, sus necesidades y darle respuesta gracias a la energía de capricornio, poder contener las emociones que se despierten, ponerle los limites y la contención necesaria, poner la suficiente distancia. La conjunción del sol con venus y mercurio resalta la importancia de los lazos afectivos que vamos creando para generar este bienestar, este lugar seguro, una pertenencia que solemos buscar en la familia, un territorio, nuestra casa como refugio intimo, nuestros vínculos. Una pertenencia que tiene un fino limite con la dependencia, la protección, el cierre. Esta luna nos pone en contacto con esta necesidad de autonomía, de poder erguirnos y caminar solos aun sintiendo que este camino es un tanto difícil, solitario. Saber cuidar de nosotros mismos nos da las raíces necesarias para poder crecer.
Si no miramos adentro, si no nos conocemos buscamos este reconocimiento a través de la búsqueda del éxito, de nuestra posición, de nuestro trabajo pensando que la autoridad se construye desde el exterior o desempeñando roles en la sociedad que responden a mandatos familiares y no son propios nuestras. También podemos desarrollar una autoridad extrema, una ambición desmesurada, mucha exigencia, un sobre control que aplasta el niño interior sin reconocer su vulnerabilidad y sus emociones
Con esta luna llena se ilumina un espacio de poder ver nuestro grado de autonomía, la estructura que hemos desarrollada en esta área de nuestra vida, si es demasiado blanda y no se sostiene o se es demasiada rígida y no puede acoger su contenido, si somos nuestra propia autoridad y nos ponemos nosotros mismos nuestros limites o seguimos buscándolo a fuera o poniéndolos a fuera en lugar de adentro nuestro
La cuadratura del sol y de la luna con Neptuno en piscis teniendo en cuenta que Saturno el regente de esta lunación también se encuentra en piscis nos habla de esta necesidad de diferenciación, separación, y responsabilidad de las emociones inconscientes de este niño que nos habita pidiendo contención y limites para ser su propio padre pero también de la necesidad de dar lugar y forma a todo este material emocional inconsciente a través de su reconocimiento , de una contención amorosa. La luna en capricornio nos puede llevar al control también para que justamente no se vea esta parte mas sensible, quedando encubierta por un desempeño ejemplar en la sociedad desde un punto de vista autónoma, responsable, trabajador y la cuadratura con Neptuno y la presencia de Saturno en piscis también nos recuerda la importancia del amor, de la aceptación incondicional para ablandar y poner limites que no nos encierren y no nos resequen. Y al contrario también, la luna en capricornio, al estar en contacto con la tierra, permite ver lo que es un sueño, una ilusión, una fantasía con un posible golpe de realidad. Dependerá de como manejamos la energía pisciana, si podemos dar forma a toda esta sensibilidad, empatía, inspiración e intuición o si estamos viviendo en nuestro mundo imaginario, hecho de sueños e ilusiones. La luna en capricornio nos pide compromiso con la realidad, nuestros limites, el tiempo, la responsabilidad para poder concretar y dar forma a esas inspiraciones y sueños. Esta luna también pone en evidencia la necesidad de poner palabras, nombrar estos sentimientos, hacernos responsable del discurso emocional que generamos en nuestros vínculos cercanos
Esta luna llena cierra la luna nueva del capricornio del 11 de enero en la cual Plutón todavía estaba en capricornio. En esta Plutón esta retrogradando en acuario en aspecto con el sol y la luna recordando el contacto con los grupos, el colectivo, el servicio a un ideal común y colectivo. Tanto capricornio como acuario nos hablan del colectivo y de una noción de servicio en el sentido de que en capricornio tomamos conciencia de nuestra responsabilidad frente a la sociedad, de lo que aportamos y en acuario de la importancia de la red que nos hace unirnos y servir para una causa, un ideal que nos excede como individuo hasta llegar a la disolución de la conciencia individual en piscis para conectar con el todo. Así que esta luna podríamos preguntarnos desde donde actuamos: desde nuestras propias necesidades y una visión narcista que pretende que el mundo gire en torno a nuestros necesidades o saliendo al mundo asumiendo y diferenciando lo que vivimos desde la conciencia de nuestras necesidades emocionales para que estas no condicionen lo que ofrezcamos al colectivo, ofrecer para recibir y suplir o ofrecer y servir desde nuestro propio autosostén. El eje de virgo en piscis que esta en cuadratura con el eje de la luna llena nos habla de servicio que solo se podrá desarrollar sanamente si uno mismo se conoce y se sostiene