Astrología y carta natal
La astrología es un arte, un lenguaje y la carta natal es su base, su esqueleto, su estructura. La lectura astrológica es un acto creativo que consiste a transformar algo no visible en una creación, una obra. En este caso, la obra es un relato. Un relato de autoconocimiento que nos invita a adentrarnos en la psique humana, en nosotros mismos y de allí encontrarse con muchas puertas que se van abriendo con el paso del tiempo y su proceso de integración y maduración.
Se fundamenta en las observaciones tangibles que nos ofrece la astronomía respecto al movimiento de los planetas. Es a través de esta observación donde la astrología adquiere un significado más profundo, trascendental y espiritual. Nos otorga la posibilidad de desvelar sentidos ocultos a través de los símbolos y arquetipos asociados a los movimientos planetarios y sus energías. Por eso la astrología es un lenguaje universal: narra la historia de la humanidad a través de nuestras propias historias personales.
¿Qué es la carta natal y qué nos muestra?
En la astrología, todo se mira a través del espejo de la carta natal. Esta carta es un mapa astral que refleja los diferentes personajes y energías que nos habitan. Funciona como un guion y una brújula personal.
Es, en esencia, el lenguaje del alma porque profundiza en nuestras capas más ocultas para redescubrir nuestra totalidad. Aunque psique y alma suelen utilizarse como sinónimos (ya que psique proviene del griego psyche, que significa “alma”), en la práctica actúan como capas distintas:
La psique: Es la estructura que debemos comprender; el conjunto de voces internas a las que debemos dar un lugar.
El alma: Es la voz conjunta, la melodía completa. Es la fuerza que nos llama porque nos habita, y la vamos recordando a medida que prestamos atención al funcionamiento de la psique, sacando esas voces del inconsciente.
¿Cómo funciona la estructura de la carta natal?
A través del cálculo de la carta natal, podemos observar en qué energía se colocan los planetas, cómo dialogan entre sí y qué áreas de nuestra vida ocupan. La estructura astrológica se divide de la siguiente manera:
Los Signos Zodiacales: Representan las energías puras.
Los Planetas: Son los personajes o actores de nuestra psique.
Los Aspectos Astrológicos: Son los diálogos y tensiones que se establecen entre los planetas.
Las Casas Astrológicas: Representan los ámbitos concretos de la vida donde actúan estas energías.
Si bien el Sol, la Luna, el Ascendente y Saturno muestran la trama fundamental de nuestra personalidad, todos los planetas de la carta natal son tomados en cuenta. Nos muestran qué tipo de árbol somos y cuál es nuestra semilla original.
Luz, sombra y proyección en la astrología
La carta natal nos devela tanto nuestro potencial como nuestras sombras. Debido a que las energías presentes pueden ser muy dispares, la dualidad nos lleva a desarrollar unas partes más que otras. Aquella energía que dejamos en la sombra termina siendo proyectada hacia el exterior: atraeremos a personas que manifiesten conscientemente esa energía oculta hasta que logremos integrarla en nosotros mismos o bien atraemos personas que justamente nos obligan a sacar estas energías en sombra
Herramientas de activación: Tránsitos, Sinastrías y Revolución Solar
Esos personajes internos y energías latentes no se quedan fijos; se activan a lo largo de nuestra vida a través de diferentes dinamismos astrológicos:
Las Relaciones y la Sinastría
Nuestros puntos ciegos se activan a través de los demás. Cuando nos relacionamos con alguien que tiene muy fuerte una energía que no hemos integrado, se produce una activación mutua. Esto es lo que estudiamos a través de la sinastría
Los Tránsitos Planetarios y Lunaciones
Los planetas se mueven constantemente en el cielo. Los tránsitos planetarios (el movimiento actual de los astros) van tocando los puntos exactos de nuestra carta natal, despertando progresivamente a nuestros personajes internos.
Existen tránsitos que marcan grandes crisis de maduración y etapas vitales, tales como:
– Los eclipses y las lunaciones.
– El retorno de Saturno (alrededor de los 29 y 58 años).
– La crisis existencial de la mitad de la vida (entre los 39 y 45 años), impulsada por la cuadratura de Neptuno y Plutón a sus posiciones natales y la oposición de Urano natal.
Progresiones Secundarias y Revolución Solar
Mientras que los tránsitos suelen marcar eventos y circunstancias externas que detonan algo en nuestra vida, las progresiones indican cómo nos vamos desplegando a nivel interno.
Por otro lado, la Revolución Solar calcula el mapa del cielo para el momento exacto de nuestro cumpleaños (cuando el Sol regresa al mismo grado natal). Esta herramienta nos muestra cuál será la energía predominante del año y las tareas de aprendizaje para los próximos doce meses.
La interpretación astrológica
Estas técnicas serian las bases de la astrología. Así que podemos ver que la astrología se alimenta de una estructura, unos datos, una base pero después se convierte en un arte de interpretación al igual que el dominio de la pintura o la música en la que existen una base, una practica, una disciplina que se transforma después gracias a otras energías no visibles en una obra en cuanto que hay un acto de creación.
Hay muchas paginas donde puedes gracias a tu hora, lugar y fecha de nacimiento sacar tu carta natal y otras muchas técnicas. Pero después la interpretación es un lenguaje simbólico que cada astrologo, si bien se alimenta de las mismas bases, lo va transformando en una narrativa en función de sus fuentes y sensibilidad. Si partimos de la creencia de que todo es resonancia, el astrolog@ al que hayamos decidido acudir nos transmitirá algo que tiene que ver con nosotros y desplegara una parte de nuestra carta natal. Se necesita toda la vida para desplegar la carta..
Conclusión: El verdadero objetivo de la astrología psicológica
El propósito definitivo de la astrología es despertar la conciencia, revelar sentidos y visibilizar estructuras para liberar la semilla que somos.
La astrología psicológica y humanista moderna se nutre profundamente de los conceptos de Carl Jung (consciente/inconsciente, luz/sombra, individuo/colectivo, anima/animus), de la mitología griega y de los arquetipos universales. Pretende ser un puente entre el cielo y la tierra, entre lo de dentro y lo de fuera.
La capacidad de imaginar, de simbolizar, de poder desvelar los mensajes ocultos tanto en los mitos como en los textos sagrados son la forma que tenemos como seres humanos de seguir conectados a nuestra divinidad. De hecho en sus principios la astrología estaba ligada a la astronomía pero la revolución científica de la era de la razón separo la astrología de la astronomía convirtiendo la astrología es algo oculto, esotérico y se trivalizo de alguna forma en predicciones mediante horóscopos.
Pero hoy en día la astrología esta muy ligada a la psicología, la rama humanista y la espiritualidad en cuanto que nos permite profundizar en el ser humano y también conectarnos con leyes que nos permiten volvernos observadores de nosotros mismos y comprender como actúa nuestra psique y todo el tema de las relaciones. La astrología se ha vuelto una herramienta de autoconocimiento en cuanto que nos invita a volvernos conscientes de nuestra manera de ser, reaccionar, actuar…poder comprender la trama de fondo en la que operamos para repensarnos a nosotros mismos y encarnar la vida, sus experiencias, sus fases, sus crisis desde otra mirada. La vida misma es unión de masculino y femenino, de yang y de ying. No podemos habitar solo una parte nuestra o crear un mundo dominado solo por una de estas energías sin que genere un desequilibrio. El mundo de lo femenino, de lo esotérico, del adentro esta todavía “vetado” de alguna forma porque justamente no es visible.
Así que adentrase en la astrología es como reconectarse a una fuente para poder seguir caminando siendo consciente de que siempre estamos bajo las estrellas y vivir los proceso de la vida, entender el funcionamiento de nuestra psique y de nuestras relaciones y ver el mundo con una perspectiva mas amplia
