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Luna llena en cáncer, 27 de diciembre 2023. Gestar nuestra vida

"Ella", pintura de Alice Battezzati
“Ella”, pintura de Alice Battezzati

Esta luna llena en cáncer cierra un ciclo de 6 meses, el de la luna nueva del 17 de julio. Esta luna nueva fue muy potente ya que Plutón, Quirón y los nodos estaban implicados en la configuración del cielo hablándonos de una nueva semilla que implicaba una muerte y un renacimiento emocional, un proceso emocional muy intenso, un quiebre necesario para dar paso a este nodo norte en Aries, ya que su regente Marte es el que nos permite salir de la matriz lunar.

Siguiendo las palabras de Paloma Todd, la luna es la puerta de entrada a los deseos de venus, trae esta capacidad de materialización ya que la luna es la que rige de alguna forma nuestra vida en la tierra a través de sus ritmos, sus fases, sus ciclos, ir al compas de los ritmos de la luna nos permite navegar mejor como una especie de brújula interna que nos indica el mejor momento para determinadas cosas en función del ciclo en el que se encuentra. Pero si bien la luna nos permite esto, también tiene una cara sombra, un lado involutivo, regresivo que nos hace agarrarnos a un patrón y repetirlo continuamente de forma inconsciente como si esto fuera lo necesario para obtener seguridad emocional, afectiva. No es fácil ver este patrón y reconocerlo porque esta muy arraigado como si fuese un habito que forma parte nuestro que consideremos además natural, ser así. Es un patrón que fue necesario en nuestra niñez y que ya no lo es y que mas bien nos condiciona respeto a como vivimos las cosas emocionalmente apegándonos a algo regresivo. El adulo necesita gestar su propio útero, de esto nos habla la energía de la luna y de cáncer, de lo que nos protege, nos nutre, nos hace sentir bien, nos  alimenta y esto es lo que nos indica la luna en nuestra carta natal. Pero también sabemos que el signo que representa cáncer, es un cangrejo con su caparazón que muchas veces se utiliza desde un sistema defensivo cuando nos sentimos heridos emocionalmente porque conectamos constantemente de forma inconsciente con heridas de la infancia. Esto es cáncer, nuestro proceso de gestación, la relación con la familia, las raíces, la madre, nuestras emociones, el mundo imaginario en el cual nos sumergimos que nos hace sentir seguros y a salvo. La membrana que rodea a una célula para que esta pueda crecer y multiplicarse, permite elegir lo que queremos que entre y lo que no, creando este entorno nutritivo para que la vida pueda gestarse. Ahora nos gustaría seguir enchufados de alguna forma a algo que nos brinde seguridad afectiva, emocional tal cuando como erramos niños pero la vida es salir de esta matriz gracias a la energía marciana, ir hacia el mundo y muchas veces cuando nos sentimos mal, activamos el patrón y lo rellenamos en función de lo que hemos aprendido de aquello que nos nutre. La cuestión es que muchas veces no hay nada peligroso, sino que algo externo nos hace activar nuestra herida y activamos nuestro patrón lunar quedándonos en un bucle repetitivo tuviendo que atravesar varias veces experiencias y situaciones similares hasta que podamos ver cual es este patrón que repetimos como acto defensivo para protegernos. El don de la luna es nutrirnos, no protegernos. Es poder discernir lo que nos hace sentir bien y la conciencia de como funcionamos a través de ella permite poner luz en su cara sombra, inconsciente y dejar de repetir el mismo patrón. Así podemos utilizar su energía de manifestación, la de materializar en la tierra, es el contacto con esta energía ying, de la gran madre que da vida. Cualquier nacimiento (hijo, proyecto, relación) pasa por un proceso de gestación. La energía de cáncer es de alguna forma el acto hacer su propio proceso de gestación, de parirse a uno mismo, de engendrarse

Y esta luna llena me permite ver este proceso que empezó en julio. ¿Cómo me cuido, como me nutro, como me conecto con mis necesidades emocionales y como las atiendo? como cuido a los demás? como es la relación con mi familia, con mis vínculos afectivos? Si una luna llena de por si nos vuelve mas sensible, mas emocional, al estar en cáncer el efecto se ve multiplicado.

El sextil con júpiter en tauro y un trígono con Saturno en piscis me indica una cierta relación entre mi seguridad afectiva y mi seguridad material, mi relación con mi cuerpo, con el alimento. Saturno me habla del karma familiar, de algo que esta finalizando al estar en piscis, como si ya me pudiera reapropriar de algo, hacerme responsable de mi nutrición, de mis emociones, de mis raíces. De poder sostenerme y darme lo que necesito para nutrirme y generar vida, de este proceso de gestación con nosotros mismos, de sostener este cuerpo, de sostener estas emociones, de acunarnos a nosotros mismos y ver lo que necesitamos para sentirnos bien. Seguir buscando que alguien nos siga nutriendo, no hacernos cargo de nuestras heridas y necesidades emocionales es quedarnos en una fase narcisista pretendiendo que el mundo exterior responda a nuestro bienestar emocional cuando nuestro propósito es engendrarnos a nosotros mismos para que cada uno aporte su brillo a la sociedad. Y para engendrar, la gestación requiere atención y cuidados, nutrirnos para nutrir, acoger esta sensibilidad, esta vulnerabilidad y acunarla, desarrollar vínculos nutritivos sin caer en un patrón de dependencia.

Así que esta luna llena nos sumerge en un mundo de emociones que podamos hacer conscientes gracias a la luz del sol, de ver estos mandatos familiares que hemos recibido y nos siguen condicionado a la hora de crear nuestro propio refugio emocional y verlo me permiten activar esta membrana para elegir que es lo que quiero dejar entrar en mi vida y lo que no para sentirme segura, nutrida pero ya no desde un acto defensivo porque soy sensible, vulnerable y necesito protegerme (cáncer) sino desde la conciencia de la nutrición que necesito para dar vida. De ser nuestros propios padres, de nutrirnos de forma autónoma sin establecer relaciones de dependencias para poder gestar. Recordamos que cáncer es un signo cardinal o sea un signo de inicio, de arrancar. Y cuando la lunación tiene lugar en este eje, habla de un proceso emocional intenso que nos conecta con nuestro pasado, nuestra infancia, la relación con nuestro padre y nuestro madre ya que capricornio es el arquetipo del gran padre y cáncer el de la madre. Así que es una oportunidad para poner conciencia, poder ver estas heridas emocionales y ser nuestros propios padres conectando con lo que es nutritivo para nosotros, algo que será distinto para cada persona

El aspecto de la luna con Saturno en esta luna llena nos recuerda a nuestra pelvis (Saturno) sosteniendo nuestro útero (la luna), de poder ver este sostén donde apoyarnos para poder gestar y engendrar vida, valor, recursos (sextil de la luna con júpiter en tauro)

Así que terminamos el año con una luna llena en cáncer al igual que la empezamos para recodarnos la importancia de cuidarnos.

Recomiendo el libro “Las lunas, el refugio de la memoria” de Eugenio Carutti para el que quiera profundizar en su luna

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